Henri Cartier-Bresson nació el 22 de Agosto de 1908 en el seno de una familia que pertenecía a la burguesía Francesa.
Cursa sus estudios secundarios en París, donde no llega a graduarse. Paralelamente a su educación en el Liceo, estudia pintura de manera independiente con dos maestros diferentes. Entre 1927 y 1928 estudia con el pintor cubista Andre Lhote, durante estos años de formación desarrolla el entrenamiento visual que serviría como la estructura para su arte como fotógrafo.
La buena posición social en que se encontraba ubicada su familia contribuye a que Bresson pueda relacionarse con la élite cultural de su tiempo. Mediante sus profesores encontró artistas, escritores, poetas y pintores, tal como Gertrude Stein, Rene Crevel (escritor surrealista), Max Jacob (poeta), Salvador Dalí, Jean Cocteau y Max Ernest.
En 1929 Bresson realiza el servicio militar obligatorio y a su regreso parte hacia Camerún, al oeste del continente Africano. Hay quienes dicen que este viaje marcó el primer punto decisivo en su vida, como el quiebre de las tradiciones y de todo lo que le era familiar. Durante este tiempo adquiere su primera cámara y se lanza a la búsqueda de aventuras, de las que sólo había leído en los libros de su juventud.
Con prácticamente ninguna posesión, Bresson vivió de la caza, matando animales silvestres y vendiendo la carne en mercados. De no haber contraído fiebre (blackwater) podría haber permanecido mas de un año en el África.
Una vez que recuperó su salud volvió a Francia. Luego de revelar las fotografías de su viaje por Africa pierde su intenso deseo de pintar y compra su primera cámara Leica, la misma que lo acompañaría durante toda su éxitos carrera. Comienza a "sentir" la fotografía y luego en una entrevista, admite que después de su viaje por África, "... el aventurero en mi se sintió obligado a testificar, con un instrumento mas rápido que el pincel, las cicatrices del mundo".
A continuación viaja a lo largo de
"el vuelo de Bresson desde la convención y el decoro lo lanzó en el mundo del desposeído, el marginal, y el ilícito que él abrazó como propio". (Henri Cartier-Bresson: The Early Work).
También en 1932 sus primeras fotografías se exponen en
En 1934 viaja a México "captura" de gente y lugares marginales de la sociedad. Expone sus fotografías en el Palacio de Bellas Artes de
Poseía una capacidad única para capturar el momento efímero en que la importancia del tema se da a conocer en la forma, el contenido y la expresión. El lo llamó el momento decisivo.
Cuando estalla
Entre 1944 y 1945 se une al grupo de profesionales que fotografían la liberación de París. En 1946, luego de finalizada la guerra, vuelve a los EEUU para completar una exposición "póstuma". El Museo de Arte Moderno de New York, considerándolo desaparecido, había tomado esta iniciativa.
"Mientras tanto en Estados Unidos me daban por muerto y preparaban una exposición póstuma sobre mi obra. Me entero a tiempo y corro a ayudarles en la selección; ante su sorpresa, el hombre al que se disponían a enterrar estaba allí de cuerpo presente" (Henri Cartier-Bresson).
Junto a Robert Capa, David Seymour y Georges Rodger funda la primera agencia cooperativa de fotografía, "Magnum Photos".
"Nos lanzamos a la idea para poder hacer lo que queríamos, para trabajar en lo que creíamos y no depender de que un periódico o una revista nos encargara una cosa. No queríamos trabajar por encargo y pensamos que si nos organizábamos podríamos tomar nosotros la iniciativa" (Henri Cartier-Bresson).
En 1954 viaja a
En el año 1955, es invitado por el Louvre de París para convertirse en el primer fotógrafo en exponer en este museo.
Henri Cartier-Bresson abandona en 1966 la agencia Magnum, que sin embargo conserva bajo su custodia los archivos del fotógrafo. Sus obras son impresas nuevamente por el Pictorial Service en París.
El instante decisivo, así llamaba él a la captura del séptimo cielo, ese momento en que todo está en armonía.
Siempre se negó a manipular los negativos e incluso no le interesaba en absoluto el proceso de revelado, solo eso: "El instante decisivo". Nadie como él, a lo largo de muchos años en
Las implicaciones sociales de su trabajo son enormes al registrar un mundo humano en su contexto.
Conseguía efectos muy curiosos jugando con la luz, las sombras y los reflejos.
Sus fotos eran en muchas ocasiones dinámicas y con fuerza, esto lo conseguía gracias a las diagonales.




Le gustaba hacer juegos de parejas. Esperaba el momento oportuno y disparaba. Aunque parezca mentira ninguna de sus fotos era premeditada, simplemente dejaba que el instante decisivo llegara para inmortalizarlo con su cámara.







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