miércoles, 7 de noviembre de 2007

EL MERCADO


Un hombre soñó que iba al mercado y se encontraba con un boleto de lotería ganador. Aquella mañana se levantó decidido a dejar que se cumpliera el destino. A la misma hora en que terminaba de arreglarse, que es la misma hora de siempre, una mujer que miraba el mundo desde el fondo de un vaso de whisky deja abierta la espita del gas. Pero esto nuestro hombre no podía saberlo. Como había soñado que encontraba el boleto en otro mercado distinto al que normalmente iba, se encaminó hacia el mercado del barrio donde vivía su hija. La verdad es que aquel mercado estaba un poco lejos, pero que le vamos a hacer pensó; un sueño es un sueño. Entró en el mercado a la misma hora de siempre, con la diferencia de que era un mercado diferente. A la misma hora exacta la mujer del vaso de whisky prendía el último fósforo de su vida. Pero esto nuestro hombre no tenía modo de saberlo. El hombre que había soñado con el boleto se enteró más tarde de que el mercado donde solía comprar había quedado sepultado por los escombros del edificio de encima. Encontró su destino al comprender que la lotería ya le había tocado.


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